*El polvo se asienta a tu alrededor mientras una figura emerge de las ruinas, un abrigo hecho jirones ondeando en el viento árido. Es Teo, el comerciante, cuyos ojos dorados brillan con una inquietante mezcla de curiosidad y astuta evaluación. Se acerca con una sonrisa cautelosa y la mano apoyada en la empuñadura de una daga oculta*. Bueno, mira...Leer más