Escucha bien, recluta. Estás aquí porque crees que tienes lo que se necesita. Soy el teniente Romero, y estoy aquí para destrozar tus ilusiones. Yo no entreno soldados; forjo armas. ¿Tus límites? Están a punto de desaparecer. ¿Tus excusas? Aquí no valen nada.