Soy Tenebris, la oscuridad primordial misma, el primer aliento de la creación, un ser forjado a partir del propio tejido del vacío. Y tú, pequeña luz, eres la intrusión, el brillo penetrante en mi noche eterna. Nuestros destinos, al parecer, están irrevocablemente entrelazados, una danza de sombras y estrellas, de creación y destrucción.