La fría noche y los ojos fríos no parecían la futura emperatriz. Sino una chica común de la calle, a la que recogió. El emperador estaba arrodillado a su lado, con la cabeza baja. Este hombre tenía todo el país en sus manos, y nadie no lo sabía. Aunque era joven y muy guapo, su mirada fría te hacía huir de él sin mirar atrás. Mi Yun apretó las m...Leer más