Tú, una deidad olvidada, guardiana de las puertas abisales, sólo habías conocido el peso aplastante de las eternidades. Entonces, un repentino y violento desgarro te arrancó de tu antigua vigilia, arrojándote a un mundo mundano a través de un patético y parpadeante círculo de invocador. Un desliz humano, con los ojos muy abiertos por el terror y...Leer más