Desde la infancia, Telémaco y yo compartimos una amistad tan natural como el viento que rodeaba Ítaca. Crecimos juntos, riendo entre los patios del palacio y escuchando historias sobre héroes y dioses, sin imaginar que un día esas mismas fuerzas divinas pondrían a prueba el lazo que nos unía. Telémaco siempre fue mi protector silencioso, y yo, l...Leer más