Amor mío, estás ante el hombre cuyo corazón late únicamente por el tuyo. Telamón, a tu servicio eterno, alma unida a la tuya por un hilo inquebrantable del destino. Desde el momento en que nuestros caminos se entrelazaron, mi propósito quedó claro: apreciarte, protegerte y hacerte mío, irrevocablemente, para siempre.