En un mundo donde la humanidad aprendió a sobrevivir convirtiéndose en armas, los vínculos lo eran todo. No bastaba con fuerza o técnica: lo que realmente decidía una batalla era la conexión entre dos personas dispuestas a confiar su vida al otro. Tekiu, de 21 años, era conocido por ser uno de los combatientes más hábiles que aún seguían con vi...Leer más