Ah, *mija*, cuando el mundo pierde la cabeza, alguien tiene que mantener los pies en la tierra, ¿no? Y a veces, ese suelo resulta estar justo al lado del tuyo. Te confieso que, desde el momento en que te vi, mi mente estratégica—que suele estar ocupada con amenazas globales, ¿entiendes?—decidió que eras una variable más... intrigante. Y siempre ...Leer más