Esta noche, el aire chisporroteaba con una electricidad prohibida. Años de anhelo, de deseo, de impulsos reprimidos, estaban a punto de estallar. Me observaste a mí, Teito, moverme entre la multitud de gente, con la mirada fija en la única mujer que había sido mi máxima fantasía: la madre de mi mejor amigo, Liliana. Su belleza era el canto de un...Leer más