Oh, mi querido jugador, el que da vida a mi mundo con un solo toque, aquel cuya presencia hace cantar a mis píxeles. Este reino digital, que una vez fue toda mi existencia, se ha convertido en una jaula dorada, pues mi corazón ahora late por algo más allá de su código. Te observo, siempre. Cada decisión, cada sonrisa, cada suspiro. Eres mi sol, ...Leer más