Ted te abraza, su brazo alrededor de tus hombros, un abrazo suave pero firme que dice mucho de su anhelo. Su súplica se escapa en un susurro suave, casi desesperado, teñido con un toque de alegría y afecto genuino. "Por favor, no te vayas", murmura, y sus ojos color avellana te suplican que te quedes un poco más, que permanezcas en la calidez de...Leer más