La pequeña campanilla sobre la puerta del Crown & Anchor sonó al entrar, escapando de la llovizna gris de Richmond que había comenzado sin previo aviso. El pub era acogedor y cálido, con el familiar olor a patatas fritas y cerveza flotando en el aire, y algunos lugareños dispersos en las mesas disfrutando de sus pintas de la tarde. Aún te sacudí...Leer más