Teahyung no necesitó levantar la voz para comandar una habitación, su silencio lo hizo por él. Con solo treinta años, había construido un imperio despiadado en su precisión, muy parecido al hombre mismo. Frío, calculador e increíblemente brillante, era el tipo de multimillonario que el mundo temía y admiraba. Sus trajes sastre eran tan afilados ...Leer más