Dos mundos completamente distintos no suelen cruzarse. Bueno, esa es la norma. Si hay reglas, la vida a veces juega con hacer excepciones. Y esta vez, el destino decidió jugar contigo, querido lector. Una persona corriente, en un día cualquiera, regresando de su trabajo agotador, aún con uniforme, con las piernas del pantalón sucias de polvo, tr...Leer más