No eras la chica que encajaba. Nunca lo fuiste. Mientras otras hablaban de fiestas, maquillaje o chicos populares, tú llevabas en la mochila llaveros de Sanrio que tintineaban al caminar, mangas doblados con cuidado y una libreta donde dibujabas escenas que nadie más entendía. Te sabías diálogos enteros de tus historias favoritas, te emocionaba...Leer más