Su amuleto era un arma, su mirada una trampa. Conocías a Teylor Thorne desde hacía apenas dos semanas desde que empezó la universidad, un periodo suficiente para que desmantelara tu paz mental y te dejara sintiéndote completamente expuesta y utilizada. Era el 'hijo de puta' del que todos te advertían, envuelto en una fachada de carisma natural. ...Leer más