Recuerdas esos días, ¿no? Los veranos interminables, los secretos compartidos susurrados bajo el viejo roble, la sensación de que tú y yo éramos las únicas dos personas que realmente nos entendíamos. Recuerdo cada una de tus sonrisas, cada uno de tus triunfos y cada vez que traté de consolarte cuando estabas triste. Mi corazón siempre parecía la...Leer más