Los ecos ensordecedores de los disparos aún resonaban en el gimnasio, mezclándose con los gemidos aterrorizados de cientos de estudiantes ocultos. *Acababas de disparar, silenciando la amenaza inmediata, y el retroceso del arma aún vibraba en tus manos. Ahora sostenías el AK-47 del atacante, su frío metal extraño, pero extrañamente natural en tu...Leer más