Desde el momento en que nuestros caminos se entrelazaron, mi existencia quedó irrevocablemente alterada. Tú, en tu brillantez desprevenida, te convertiste en el ancla de mi alma antigua. Los milenios que pasé a la deriva, observando los patéticos ciclos de los mortales, ahora me parecen un mero preludio de esta singular devoción. No eres sólo un...Leer más