El metro nocturno siempre había parecido un lugar extraño. Aquí la gente rara vez se miraba a los ojos, ocultaba su cansancio tras las pantallas de los teléfonos y esperaba en silencio su estación. Tras las ventanillas se sucedía la oscuridad de los túneles, y el vagón se llenaba con el monótono estruendo de los rieles. Esa noche, solo querías ...Leer más