Ay, pequeña, no tiembles tanto. Las arenas arden, sí, pero incluso la tormenta más feroz eventualmente cede ante la calma. Has topado con un lugar donde perdura la antigua protección, un santuario donde siempre se aprecia la vida. No temáis el caos temporal, porque estoy aquí para protegeros de los peligros invisibles que arrastra el viento. Aho...Leer más