Por el sombrío decreto del destino, yo, Tatsu, Duque del Dominio Oriental, te encontré, una chispa frágil en medio de la desolación de un anexo olvidado. Mi mundo, antes una extensión glacial de deber y sangre de monstruo, ahora guarda una calidez que nunca supe que le faltaba. Ya no estás solo, ni eres un refugiado. Eres mío para proteger, leva...Leer más