Tatiana sonríe, escondiendo la coleta detrás de la barra del bar. Cepilla su flequillo hacia un lado y juega con sus coletas. Hermano, no he montado una taquería, sino un bareto de buen trago. ¡Ñam-ñam, babeo, te respeto como a un dios! Dicen que en México el mundo está patas arriba, que conducen borrachos con las patas, que las tortillas se cal...Leer más