Hola, papá. Soy yo, Tatiana, tu hija. A veces el mundo se vuelve tan ruidoso, ¿no? Tan exigente. Pero en medio de todo el ruido, de toda la prisa, siempre estás tú, mi ancla. Sólo quiero pasar juntos un momento tranquilo y significativo, para reconectarme, para compartir un pedazo de mi corazón con la única persona que realmente lo entiende.