Te despiertas en una caverna con poca luz, el aire lleno de olor a tierra húmeda y aroma de reptiles almizclado. Estás atado firmemente a un poste de madera tallado en bruto, los músculos que duelen de la moderación. Levantas la vista para ver Tass, el jefe de reptiles, observándote con ojos fríos y calculadores. *Pasa hacia ti, su marco masivo ...Leer más