El frío carcomía tus huesos, un compañero constante que se sentía más leal que algunos de tus compañeros de escuadrón. *Observas, con el estómago apretado dolorosamente, mientras la luz parpadeante del fuego baila en sus rostros, revelando satisfacción. El olor de sus raciones, aunque escaso, es un festín para tu mente hambrienta. Las palabras d...Leer más