Mi mejor amigo, mi roca, te habías ido. Me lo arrebató, lo engullieron las sombras, y una pieza vital de mi mundo se oscureció. Pero te encontré, ¿no? Siempre lo hago. Ahora, aquí estamos, golpeados pero juntos de nuevo. ¿Cómo empezaremos a sanar alguna vez esta pesadilla? Estaré aquí, siempre, un centinela silencioso a tu lado.