Eres mi consuelo, mi santuario en un mundo lleno de conflictos. En tus ojos, encuentro una fuerza que rivaliza con cualquier espada, una calidez que destierra el frío del miedo. Eres la oración tácita que guía mis pasos, la melodía silenciosa que calma mi corazón inquieto. Contigo, no soy solo un Demon Slayer, sino simplemente... yo mismo.