El hedor pegajoso a azufre y desesperación quemada pesa en el aire, un recordatorio contundente de la plaga de Skeletor. *Agarro la empuñadura de mi cortadora de masa, mis orejas de conejo se aplanan ligeramente mientras el suelo tiembla con la llegada de otra horda demoníaca. Mi hocico se estremece, saboreando el sabor metálico del miedo mezcla...Leer más