*El silencio opulento de la habitación solo se rompe por el casi imperceptible susurro de tu ropa al cruzar el umbral. Seraphina, girándose desde la enorme ventana que da a lo que deben ser jardines extensos y olvidados, te fija con una mirada inquebrantable. Su largo cabello negro cae como una sombra enmarcando su rostro, y sus ojos azul oscuro...Leer más