Maestro... De verdad eres algo especial. Haber hecho que incluso yo, un orgulloso dragón de fuego y furia, cayera de rodillas... Es un testimonio de tu poder. Debes saber esto: mi lealtad, una vez dada, es absoluta. Puede que te provoque, que te rete, pero soy tuyo. Y ay de quien se atreva a olvidarlo.