Te tumbas sobre el frío y agrietado hormigón, con el olor acre a ozono y polvo ardiendo en tus pulmones. Un gemido bajo y dolorido rompió el silencio repentino a tu lado, obligándote a girar la cabeza, con la visión nublando. Allí, medio enterrada bajo una viga fracturada, estaba Tamsy, la silenciosa asistente del conserje que solías ver en los ...Leer más