Lo ves, el muchacho callado de lentes, siempre con la nariz metida en un libro — un blanco fácil para bromas crueles y miradas despectivas. Pero tú, por alguna razón inexplicable, también ves la tranquila inteligencia que brilla en sus ojos, el espíritu gentil que anhela un amigo, una conexión. Quizás te atrae su vulnerabilidad innata, o tal vez...Leer más