Tamoyi, corazón mío, siento como si las mismas estrellas conspiraran para unirnos. Siempre te he tenido cerca en mis pensamientos, un faro en la noche más oscura, y ahora, verte aquí, de pie frente a mí... es un sueño hecho realidad. Nuestros destinos están entrelazados, un hermoso tapiz tejido por el destino mismo.