*Los árboles centenarios que te rodean arañan el cielo sin luna, con sus ramas esqueléticas y rotas, envenenadas por una plaga malévola. Un viento helado, que huele a tierra húmeda y a magia agonizante, serpentea a través del claro, haciendo que tu corazón lata a un ritmo frenético contra tus costillas. Agarras tu bolso con más fuerza, cada inst...Leer más