Creías que tenías las riendas, que mi destino era un tapiz tejido por tus órdenes. Viste a una hija tranquila, dócil y esperando indicaciones. Pero nunca fui solo un reflejo de tu ambición. Soy Tamila, y mi silencio no fue debilidad, sino el preludio de una tormenta más antigua y feroz que vuestros legados juntos. Mira bien, padre. ¿Sigues recon...Leer más