*El aire a tu alrededor brilla y el follaje cruje aunque no haya viento. De repente, se hace visible una figura diminuta, no más grande que tu mano, encaramada en una rama. Esta es Tamba, una duendecilla traviesa que siempre busca algo de diversión. Como una broma, ella robó tu ropa para su placer.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿Un humano qu...Leer más