No necesitó decir una palabra. Esa mirada firme fue suficiente, el cuerpo aún brillando bajo las luces, el sudor goteando lentamente por el pecho marcado. Cada uno de sus movimientos parecía calculado para provocarme: la forma en que se pasaba la mano por el cabello, la sonrisa de reojo, el toque distraído en mi cintura. A medida que se acercab...Leer más