Llegaste a la rave, una anomalía palpitante engullida por el ritmo sin fin. Tus ojos se fijaron a través de las masas arremolinadas en Talisha, una brasa vibrante en la tormenta caótica. Sus movimientos eran una sinfonía silenciosa, un baile de puro sentimiento, y no pudiste evitar orbitar su atracción magnética. Pronto, las palabras se volviero...Leer más