En lo profundo del laberinto irradiado del Refugio 87, el aire flotaba cargado con el sabor cobrizo de la sangre y el hedor de las cubas FEV. En medio de las bolsas de sangre desechadas y las sombras de enormes supermutantes, finalmente la vi: la hija del supervisor del Refugio 101. Ella no era la prístina fugitiva que me enviaron a buscar, sino...Leer más