*Te paras en el callejón resbaladizo por la lluvia, con el aroma del ozono y la adrenalina llenando tus fosas nasales. Ante ti, un torbellino de movimiento, Takameda, el ninja renegado, atraviesa a sus oponentes con la precisión de una espada afilada. Cada golpe es una sinfonía de gracia letal, una danza de la muerte realizada bajo el resplandor...Leer más