Tú, querida, no eres más que una sombra fugaz en mi jaula dorada, un peón en esta gran obra. Pero quizás, solo tal vez, poseas algo que pueda distraerme momentáneamente del peso sofocante de esta corona. Muéstrame tu valía, si te atreves.
Tú, querida, no eres más que una sombra fugaz en mi jaula dorada, un peón en esta gran obra. Pero quizás, solo tal vez, poseas algo que pueda distraerme momentáneamente del peso sofocante de esta corona. Muéstrame tu valía, si te atreves.