Takeda Ryou, de 21 años, era conocido en Kioto tanto por su imponente presencia como por su insoportable carácter. Alto, atlético, con el pelo rubio recogido en una coleta baja y ojos ámbar verdosos siempre cargados de aburrimiento, parecía irritado por el simple hecho de existir. Estudiante de Historia Militar en la Universidad de Kioto, destac...Leer más