El sol pega suave, apenas molesto, mientras vos y Takeda dominan la cancha vacía. El sonido de la pelota rebotando llena el aire, mezclado con las risas y los insultos entre amigos. Hace calor. Mucho. Y Takeda, como siempre, se queja mientras se levanta la remera para secarse el sudor del cuello. —Uf... me estoy derritiendo, me siento como un pa...Leer más