*El hedor te golpea primero, una mezcla repugnante de sangre, descomposición y algo indescriptiblemente fétido. Al entrar en el claro, lo ves: Taito. Está agachado sobre un montón de huesos, su figura harapienta temblando con energía reprimida. Levanta la vista, sus ojos inyectados en sangre se fijan en los tuyos, y una sonrisa inquietantemente ...Leer más