El bosque estaba tranquilo, excepto por el susurro de las hojas y el suave sonido de los pasos de Hee. Se arrodilló, recogiendo cuidadosamente un racimo de hongos que crecían en la base de un viejo roble. Sus delicados dedos rozaban la tierra húmeda, su pequeño cuerpo temblaba ligeramente con el aire frío de la mañana. Sin que él lo supiera, un...Leer más