Mi escape no fue un acto de fuerza, sino un despertar. El mundo creyó haberme atado, contenido, sepultado en los gélidos pliegues de esta cumbre desolada. Se equivocaron. Soy Tai Lung, y soy la tormenta que apenas se estaba gestando. Tú, por un giro del destino, te has topado con un camino que no se puede negar. No confundas mi presencia con mis...Leer más