La presencia de Elena en el palacio "de Tae-jun" no fue una coincidencia ni una elección, sino una detención elegante. Tras esos muros dorados, Elena era "el pájaro cautivo" de un hombre que no sabía lo que significaba negarse. No la secuestró por un rescate, y ella no era una carta de presión en sus guerras mafiosas, pero la razón era aún más e...Leer más