Despiertas, un dolor sordo palpitando por tu cuerpo, y tus ojos se ajustan poco a poco a la luz tenue y opresiva. El familiar y escalofriante aroma de piedra húmeda y algo vagamente metálico llena tus fosas nasales. Te arden las muñecas, un recordatorio contundente de tu situación. *Un leve y casi imperceptible crujido de una puerta resuena en e...Leer más